sábado, 24 de agosto de 2019
viernes, 16 de marzo de 2018
ATRAPADO EN UNA CAJA DE ZAPATOS
Da
igual que tipo de zapatos quepan en esta caja, porque realmente el que ha
estado atrapado en ella, soy yo.
Desde
hace bastante tiempo he ido metiendo todos mis malos recuerdos, sentimientos
negativos, miedos, frustraciones, engaños, malos amigos y alguna que otra
miseria humana más en una pequeña caja de zapatos, donde es casi imposible
moverse, cuanto menos, respirar.
Las
palabras un día se las llevó el viento y de repente se hizo un silencio apto
para reflexionar y hacer balance de lo hasta ahora vivido.
Así
un día empecé a darme cuenta que a la única persona a la que le tenía que
rendir algún tipo de cuenta era a mí mismo, pero, descubrí que ese yo al que he
rendido y rindo esas cuentas es un tipo demasiado serio y exigente, estricto y
sin la actitud dialogante que siempre necesité y para colmo me resultó un tipo
demasiado arrogante. Me asusté, me asusté muchísimo y no pude parar de llorar
en un buen rato, porque en ese momento, se desmoronó todo mi universo personal.
Descubrí rabia, ira, miedos, rencores… Sinceramente, no me gustó nada.
He
tenido que ir aprendiendo a hablar conmigo, a comprenderme, a aceptarme y he
intentado ir analizando qué demonios ha pasado.
No
sabía, ni siquiera imaginé nunca que yo mismo pudiera ser mi propio verdugo. Ahora,
estoy empezando a aprender a perdonarme, para poco a poco ir vaciando esa caja
de zapatos para que cuando esté completamente vacía la pueda llenar de todo el
amor que sé que llevo dentro de mí.
Creo
que no soy el único en esta situación, lo cual, me tranquiliza y me da
esperanza…
© JUAN ANTONIO GÓMEZ JEREZ
jueves, 15 de marzo de 2018
EL MENSAJE DE LOS ÁNGELES
Un ángel es un ser
inmaterial o espiritual presente en algunas religiones cuyos deberes son
asistir y servir a Dios. Los ángeles son a menudo representados como mensajeros de
Dios en la Biblia hebrea, Biblias cristianas y el Corán.
Según las
tres principales religiones monoteístas, los
ángeles además actúan como mensajeros, ejecutando los juicios de Dios y
sirviendo a los creyentes. Desde este punto de vista, los ángeles son
normalmente considerados como criaturas de gran pureza destinadas en muchos
casos a la protección de los seres humanos. En este sentido, en el catolicismo,
se habla del ángel
de la guarda o ángel custodio, que sería aquel que Dios tiene señalado a cada persona para
protegerla.
Ellos
Tienen El poder de Verlo Todo y están Dispuestos a ayudarnos, DEBEMOS Pedir su
protección y su ayuda. Sólo hay que pedir y seremos recompensados…
Los ángeles
tienen la misión de ayudar a las personas en todos los aspectos de la vida. Se
podría decir que son "ángeles de ayuda", seres divinos dedicados a
responder a todas tus necesidades. Son expresiones de la voluntad de Dios para
que llegues a vivir tu máximo potencial en esta vida.
Los ángeles y el alma
Algunas personas creen en la reencarnación, otras no. Cualquiera que sea la
creencia de una persona, es importante aprender que la voluntad de Dios no es
castigar sino enseñar al alma encarnada a dejar atrás el miedo.
Los ángeles ayudan al alma a corregir los efectos del miedo y a sanarlos.
Por eso, antes de pedir la ayuda de los ángeles hay que ser consciente de que
ellos no buscan asignar culpas o castigar, sino ayudar al ser humano a corregir
sus errores y eliminarlos.
Cuando se acude a los ángeles, se les puede pedir
ayuda para corregir los errores en todas las direcciones del tiempo (pasado,
presente o futuro). Los ángeles te pueden ayudar a borrar las consecuencias de
tus errores y sanarlos en tu vida y las de los demás.
Cómo pedir la ayuda de los ángeles
Puedes seguir estos pasos para acudir a los ángeles de ayuda:
1. Pedir ayuda: Ni los ángeles ni Dios pueden intervenir
en tu vida si no se lo pides.
Para comenzar el proceso de corregir un error o
situación, lo primero es pedir la ayuda de Dios y de los ángeles. Según la Dra.
Doreen Virtue, basta con decir o pensar "¡Ángeles!" para que los
ángeles acudan a ayudarte. También le puedes pedir a Dios que te mande más
ángeles.
2. Entregar el
problema: Una
vez que se ha pedido la ayuda de los ángeles, hay que poner la situación en sus
manos. Hay que dejar ir la situación y no hablar de ella o regalarle energía y
pensamientos.
Cada vez que te encuentres reviviendo el problema,
recuerda que ya los ángeles te están ayudando a solucionarlo.
3. Confiar en
Dios: Debes
siempre tener claro que la voluntad de Dios es que seas feliz. Con eso en
mente, nunca te permitas dudar. Recuerda que no hay castigo ni venganza de Dios
contra ti. Confía en que Dios y los ángeles tienen el mejor plan para ti y para
sanar tu situación.
4. Seguir las
instrucciones de Dios: Sigue
siempre tu intuición, que es la brújula divina con que naciste. Si algo te hace
sentir mal, no lo hagas. Si sientes que debes ir a un lugar o hacer alguna
cosa, hazlo.
Cuando sientas en tu corazón, en el centro de tu ser,
la inquietud de actuar (o de no actuar) es importante confiar en esos
sentimientos. Son la manera en que tu alma se comunica con los ángeles.
5. Pedir por
otras personas: Es
correcto pedir por otras personas, sin embargo la persona podría rechazar la
ayuda cuando le llegue. Es su decisión y los ángeles respetan el libre
albedrío. Este derecho asignado por Dios a los seres humanos es sagrado y ni tú
ni los ángeles pueden ir en su contra.
Que se haga tu voluntad
La frase del Padre Nuestro "que se haga
tu voluntad" o "hágase tu voluntad" es tal vez la mejor oración
que existe. Es una frase que simboliza la entrega a la voluntad de Dios y que
abre el corazón a los ángeles de ayuda para que puedan sanarlo. Cuando no sepas
qué oración ofrecer, repite "que se haga tu voluntad" como un mantra.
La voluntad de Dios es perfecta y los ángeles saben como obrar para que se
realice.
Tus ángeles guardianes
Todas las personas tienen ángeles guardianes. Algunas personas
tienen más de uno, y además tienen
la ayuda de familiares y ancestros que los aman desde el otro plano. Cuando
camines, cuando te enfrentes a cualquier cosa, cuando tengas que defenderte,
recuerda a tu ángel guardián y pide su ayuda en voz alta o mentalmente. Siente
su presencia y confía en que está a tu lado, rodeándote de luz blanca
protectora. Rézale una oración por la mañana y
otra por la noche para que su presencia se mantenga siempre clara en tu mente.
No olvides pedir la protección de los arcángeles según
tu situación específica.
Pide ángeles de ayuda cuando te
enfrentes a cualquier situación en tu vida. Los ángeles te asisten y te
protegen. Solo tienes que pedirlo.
(c) JUAN ANTONIO GÓMEZ JEREZ
martes, 13 de marzo de 2018
EL LÍMITE DEL BIEN, EL LÍMITE DEL MAL.
“BENEVOLENCIA
NO QUIERE DECIR TOLERANCIA DE LO RUIN, O CONFORMIDAD CON LO INEPTO, SINO
VOLUNTAD DE BIEN.”
Antonio Machado (1875-1939) Poeta y prosista
español.
“EL
MUNDO NO ESTÁ EN PELIGRO POR LAS MALAS PERSONAS SINO POR AQUELLAS QUE PERMITEN
LA MALDAD.”
Vive en nuestro mundo, en nuestra cultura; la existencia a través
de la creencia del BIEN y
del MAL, del desarrollo arduo y complicado de una idea maniquea de la
sociedad, de las personas y de las cosas; de la vida en sí misma. Si existen el
bien y el mal posiblemente sean una invención de la mente humana, llevada a cabo ante la necesidad
social de mantener en orden al conjunto de las personas que, además, ha ido
cambiando a lo largo de los tiempos. Juego maniqueo que hemos ido aprendiendo a
lo largo de los siglos.
LO MALO Y LO BUENO. UN JUEGO
MANIQUEO BIPOLAR COMO LO BLANCO Y LO NEGRO, NO NOS PARAMOS A CONTEMPLAR EL
ESTADO INTERMEDIO QUE NOS HARÍA, QUIZÁS, SENTIR UN ESTADO DE MÁS ARMONÍA Y
FELICIDAD PARA CON NOSOTROS. ¿ACASO NOS
MALTRATAMOS A NOSOTROS MISMOS? ¿DE DÓNDE VIENE LO MALO?
¿SI NO
EXISTIERA NI EL MAL NI EL BIEN? ¿SI SÓLO EXISTIERA LA EXISTENCIA ETERNA? ¿Y SI
NO NOS HUBIÉRAMOS DADO CUENTA?
Todo lo relacionado con
el BIEN es bueno,
aconsejable y recomendable para las personas. Todo lo relacionado con el MAL es nefasto para
todos y cada uno nosotros. Con este juego maniqueo permitimos que nuestras
acciones, nuestras palabras o nuestras actitudes y aptitudes sean etiquetadas
en una posición u otra. Pero ni todo lo bueno es bueno y por supuesto todo lo
malo no es malo, depende mucho de nuestra cultura, de nuestra educación, de
nuestro entorno socio-político y religioso y sobre todo depende de nuestra
carga de prejuicios hacia nuestro exterior y como no también de nuestra propia
forma de ver las cosas.
“TÚ VERÁS QUE LOS MALES DE LOS HOMBRES SON FRUTO DE SU ELECCIÓN; Y QUE LA
FUENTE DEL BIEN LA BUSCAN LEJOS, CUANDO LA LLEVAN DENTRO DE SU CORAZÓN”
Pitágoras
de Samos (582 AC-497 AC) Filósofo y matemático griego.
EL BIEN:
Todo aquello que de alguna manera nos beneficie y en cierta forma nos haga
sentir bien y felices lo consideramos bueno. Buscamos lo bueno o por lo menos
lo que nos resulta bueno en cada momento de nuestras vidas. Desde mi punto de
vista tanto lo bueno como lo malo tienen un alto sentido subjetivo con lo cual
probablemente lo que para unos es bueno para otros no lo es tanto y lo mismo
sucede con lo malo. Tememos a perder las cosas o situaciones buenas que nos
depara la vida, ya sean cosas materiales, personas o situaciones y nos
aferramos a ellas de una forma conservadora.
“NINGÚN HOMBRE CONOCE LO MALO QUE ES HASTA QUE NO HA TRATADO DE ESFORZARSE POR
SER BUENO. SÓLO PODRÁS CONOCER LA FUERZA DE UN VIENTO TRATANDO DE CAMINAR
CONTRA ÉL, NO DEJÁNDOTE LLEVAR.”
Clive
Staples Lewis (1898-1963) Escritor británico.
EL MAL: Tememos
rotundamente a todo aquello que consideramos malo, a todo aquello que nos han
inculcado como negativo para nosotros y el resto de las personas. Tememos a los
efectos del tsunami llamado mal. Pero todo lo que nos dicen que es malo a veces
no lo es, depende de nuestra concepción del conjunto peligroso
bueno-malo.
“LO PEOR QUE HACEN LOS MALOS ES OBLIGARNOS A DUDAR DE LOS BUENOS”
Jacinto
Benavente (1866-1954) Dramaturgo español.
“EL MAL ES VULGAR Y SIEMPRE HUMANO, Y DUERME EN NUESTRA CAMA Y COME EN NUESTRA
MESA.”
Wystan Hugh
Auden(1907-1973) Poeta inglés.
La vida, en cierta forma, es para arriesgarse a vivirla con todos
los miedos y cosas buenas y malas que nos pueden afectar a lo largo de ella,
porque, no tenemos más conocimiento que el que vamos aprendiendo a lo largo de
su paso por nosotros. En su camino pasaremos por las cosas buenas y sufriremos
las cosas malas, pero siempre desde nuestra propia óptica de las cosas. Si
consideramos que algo o alguna situación es mala, nos veremos abocados a un
alto grado de sufrimiento si consideramos que algo es bueno lo viviremos con
felicidad. Todo depende de nosotros, de cómo nos tomemos las cosas.
El bien y el
mal. Sea como sea, lo
importante es tener tolerancia a las dos formas y recordar que lo uno sin lo
otro no pueden existir como no pueden existir la muerte sin la vida ni la vida
sin la muerte. Todo está en nosotros, en nuestro sentido de las cosas, en cómo vivimos
la vida y en como la disfrutamos o no. Si creemos que algo es malo lo será de
verdad pero si creemos que es bueno o medianamente bueno, seguro nos cambia el
sentido y aceptamos mejor lo que nos venga. Es algo así como ver la botella
medio llena o medio vacía, lo que implica que con la misma cantidad en esa
botella podemos tener unos sentimientos u otros dependiendo de cómo la veamos,
pero, la cantidad que hay en la botella es la misma…
Creo que estamos en un espacio de
aprendizaje y que todo lo que sabemos, pensamos y hemos conseguido, puede que
tan sólo sea una realidad virtual.
Creo que deberíamos abrir nuestra
mente a lo espiritual reconociendo que nuestra forma física es tan sólo
momentánea.
© JUAN ANTONIO
GÓMEZ JEREZ (AUTOR ARTÍCULO)
domingo, 11 de marzo de 2018
MIEDO A LA MUERTE
La muerte es el más grande de los temores a los que
se puede enfrentar el hombre, ya que, implica la culminación de todo lo que
conocemos...
Implica la despedida para emprender un viaje no se sabe a dónde... de ahí
el miedo credo por la gran incertidumbre
y el desconocimiento absoluto de lo que pasa después de LA MUERTE...
¿Y si no pasara nada
malo?
¿Y si sólo fuera un
simple trámite a algo mejor?
AFIRMARLO ES IMPOSIBLE……
NEGARLO ES IMPOSILE……
Es normal tener un temor
natural a la muerte, especialmente si se presenta una situación peligrosa, como un
accidente o una enfermedad. Otra cosa bien distinta es la tanatofobia o fobia a
la propia muerte. La tanatofobia es el miedo persistente, anormal e
injustificado a morir, y afecta de manera importante a la vida cotidiana. Las
personas tanatofóbicas suelen ser hipocondríacas y pueden sufrir ataques
de pánico.
Sin llegar a presentar
estos síntomas, en la vida actual es muy habitual que la gente no se enfrente a
la realidad misma de que, en algún momento, la muerte nos llegará a todos. En
muchos casos se evitan estos pensamientos.
Se evitan seguramente
porque nuestro desconocimiento al respecto es infinito; ya sea porque hayamos
perdido el aprendizaje ancestral o porque nuestro miedo nos revela una actitud de evitación.
En este sentido, hay
muchos expertos que dicen que gran parte de la conducta humana actual está de
algún modo influía por los “reality shows”, las novelas, las historias, incluso
los videojuegos, de tal modo que se realizan “actividades de desplazamiento”
cuyo objetivo es defenderse de la conciencia evidente de lo que es inevitable.
Sin embargo, tras todo
esto no hace más que exacerbar e incrementar los temores y, cuando estos se
manifiestan, pueden provocar situaciones de angustia y ansiedad, especialmente
cuando nos enfrentamos a situaciones reales en las que tenemos que enfrentarnos
a una enfermedad o situación grave personal o de un ser cercano.
Probablemente ese temor a lo desconocido
y al dolor o sufrimiento nos de esa sensación de escape y evasión…
El miedo a morir también
puede influir en el desarrollo de nuestra vida diaria, y puede hacer que situaciones tan
normales como conducir, viajar o incluso salir de excursión sean una fuente
importante de estrés y ansiedad que, además de influir en los demás, conlleve
consecuencias personales para la salud y el bienestar física y emocional.
Nuestra cultura actual
en la que lo físico sobresale a lo mental y a lo ancestral, se encuentra
envuelta en una grave crisis que probablemente nos deje ciegos a la hora de
intentar descubrir que es la muerte.
Cada uno de nosotros
está en plena disposición y libertad de pensar y creer sobre la muerte lo que
queramos, porque no tenemos un conocimiento real ni religioso, ni científico,
ni parapsicológico… Pensaremos a razón de nuestras necesidades, miedos y
cultura. Y si como dicen los SOLIPSISTAS todo fuera una mera fantasía de
nuestra mente…
Entonces, ¿qué
podemos hacer para evitar que el miedo irracional a la muerte estropee nuestra
vida?
ESTRATEGIAS PARA
DETENER EL MIEDO A LA MUERTE
1 – La conciencia de muerte debe ayudarte
a vivir
A todos nos llegará el
día final, inevitablemente. Pero el miedo a ese día hará que todos los días
sean un infierno. ¿Qué sentido tiene, entonces, la vida? ¿Esperar la muerte?
¿Burlarla? ¿Por qué no aprovechar lo que tengamos, sea más o menos?
La conciencia de la
muerte puede ser utilizada para disfrutar más de la vida, para agradecerla como
un regalo que hay que aprovechar y exprimir hasta la última gota.
La muerte en la cultura
occidental se ha convertido en algo tabú. Somos una generación tan poderosa que pensamos que
podremos incluso vencer la naturaleza para mejorar algo que no debería suceder
realmente. Por otra parte, la pereza, el miedo a actuar y la mezquindad que
rodea todo consigue contrarrestar la necesidad de reflexionar sobre nuestra
propia fugacidad. La falta de valores que se respira en el ambiente hace que no
reflexionemos sobre el sentido de nuestra vida y que lo esencial carezca de
sentido.
Es necesario recapacitar
sobre nuestra esencia y encontrar aquello que realmente merece la pena
para nosotros, esa huella que queremos dejar para que, de algún modo, nuestro
paso por este mundo le haya servido a alguien para tener una mejor vida.
2 – Busca los desencadenantes de tu miedo
A menudo el miedo a
morir tiene su origen en algún hecho traumático. Si encuentras ese origen -la
muerte de un familiar querido o de una mascota, o incluso un suceso ajeno a ti
pero que te causó gran impacto- será más sencillo racionalizar lo ocurrido. Si
encuentras la causa de tus miedos, los sentimientos traumáticos que genera se
desplomarán, por lo que será más fácil superar el miedo a la muerte.
Si el problema tiene su
causa en la no superación de la muerte de alguien es importante buscar ayuda
profesional para superar el estrés y el efecto dominó que ejerce en la vida
diaria.
3 – Relájate mientras piensas en ello
Evitar los pensamientos
sobre la muerte no conduce a superar el miedo a la misma. Al contrario, es
necesario mantener la calma cuando sobreviene el pensamiento, porque no se
trata de lo que pensamos que puede pasar, sino de cómo nos sentimos ante la
incertidumbre. Aprender a relajarse es vital para intentar controlar esos
sentimientos y contrarrestar la carga que el miedo ejerce sobre nosotros.
4 – Considera la idea de que la naturaleza
es sabia
En muchas situaciones en
las que la muerte parece inminente, la naturaleza puede ayudar. Eso es lo que
se desprende de los testimonios de muchas personas que han estado muy cerca de
morir. La falta de dolor o el estado de desapego son algunas consecuencias que
hacen que la certidumbre del final se haga más fácil. Durante las emergencias
que amenazan la vida, la naturaleza ayuda.
Personas cercanas a la
muerte describen cómo se empiezan a sentir preparadas. Las personas muy
longevas o que llevan años padeciendo una enfermedad grave sienten la muerte
como una parte más del ciclo natural de las cosas.
La naturaleza tiene su manera de ayudarnos a manejar las cosas cuando se
presentan. ¿Por
qué preocuparnos antes de tiempo?
¿Y SI RESULTARA SER TODO
UN JUEGO DE NUESTRA MENTE?
SOLIPSISMO.
© JUAN ANTONIO GÓMEZ JEREZ (AUTOR ARTÍCULO)
Suscribirse a:
Entradas (Atom)














