viernes, 16 de marzo de 2018

ATRAPADO EN UNA CAJA DE ZAPATOS



Da igual que tipo de zapatos quepan en esta caja, porque realmente el que ha estado atrapado en ella, soy yo.
Desde hace bastante tiempo he ido metiendo todos mis malos recuerdos, sentimientos negativos, miedos, frustraciones, engaños, malos amigos y alguna que otra miseria humana más en una pequeña caja de zapatos, donde es casi imposible moverse, cuanto menos, respirar.
Las palabras un día se las llevó el viento y de repente se hizo un silencio apto para reflexionar y hacer balance de lo hasta ahora vivido.
Así un día empecé a darme cuenta que a la única persona a la que le tenía que rendir algún tipo de cuenta era a mí mismo, pero, descubrí que ese yo al que he rendido y rindo esas cuentas es un tipo demasiado serio y exigente, estricto y sin la actitud dialogante que siempre necesité y para colmo me resultó un tipo demasiado arrogante. Me asusté, me asusté muchísimo y no pude parar de llorar en un buen rato, porque en ese momento, se desmoronó todo mi universo personal. Descubrí rabia, ira, miedos, rencores… Sinceramente, no me gustó nada.
He tenido que ir aprendiendo a hablar conmigo, a comprenderme, a aceptarme y he intentado ir analizando qué demonios ha pasado.
No sabía, ni siquiera imaginé nunca que yo mismo pudiera ser mi propio verdugo. Ahora, estoy empezando a aprender a perdonarme, para poco a poco ir vaciando esa caja de zapatos para que cuando esté completamente vacía la pueda llenar de todo el amor que sé que llevo dentro de mí.
Creo que no soy el único en esta situación, lo cual, me tranquiliza y me da esperanza…

© JUAN ANTONIO GÓMEZ JEREZ 

jueves, 15 de marzo de 2018

EL MENSAJE DE LOS ÁNGELES


Un ángel es un ser inmaterial o espiritual presente en algunas religiones cuyos deberes son asistir y servir a Dios. Los ángeles son a menudo representados como mensajeros de Dios en la Biblia hebrea, Biblias cristianas y el Corán.
Según las tres principales religiones monoteístas, los ángeles además actúan como mensajeros, ejecutando los juicios de Dios y sirviendo a los creyentes. Desde este punto de vista, los ángeles son normalmente considerados como criaturas de gran pureza destinadas en muchos casos a la protección de los seres humanos. En este sentido, en el catolicismo, se habla del ángel de la guarda o ángel custodio, que sería aquel que Dios tiene señalado a cada persona para protegerla.

Ellos Tienen El poder de Verlo Todo y están Dispuestos a ayudarnos, DEBEMOS Pedir su protección y su ayuda. Sólo hay que pedir y seremos recompensados…
 Los ángeles tienen la misión de ayudar a las personas en todos los aspectos de la vida. Se podría decir que son "ángeles de ayuda", seres divinos dedicados a responder a todas tus necesidades. Son expresiones de la voluntad de Dios para que llegues a vivir tu máximo potencial en esta vida.

Los ángeles y el alma
Algunas personas creen en la reencarnación, otras no. Cualquiera que sea la creencia de una persona, es importante aprender que la voluntad de Dios no es castigar sino enseñar al alma encarnada a dejar atrás el miedo. 

Los ángeles ayudan al alma a corregir los efectos del miedo y a sanarlos. Por eso, antes de pedir la ayuda de los ángeles hay que ser consciente de que ellos no buscan asignar culpas o castigar, sino ayudar al ser humano a corregir sus errores y eliminarlos.
Cuando se acude a los ángeles, se les puede pedir ayuda para corregir los errores en todas las direcciones del tiempo (pasado, presente o futuro). Los ángeles te pueden ayudar a borrar las consecuencias de tus errores y sanarlos en tu vida y las de los demás.
Cómo pedir la ayuda de los ángeles
Puedes seguir estos pasos para acudir a los ángeles de ayuda:

1. Pedir ayuda: Ni los ángeles ni Dios pueden intervenir en tu vida si no se lo pides.
Para comenzar el proceso de corregir un error o situación, lo primero es pedir la ayuda de Dios y de los ángeles. Según la Dra. Doreen Virtue, basta con decir o pensar "¡Ángeles!" para que los ángeles acudan a ayudarte. También le puedes pedir a Dios que te mande más ángeles.
2. Entregar el problema: Una vez que se ha pedido la ayuda de los ángeles, hay que poner la situación en sus manos. Hay que dejar ir la situación y no hablar de ella o regalarle energía y pensamientos.
Cada vez que te encuentres reviviendo el problema, recuerda que ya los ángeles te están ayudando a solucionarlo.
3. Confiar en Dios: Debes siempre tener claro que la voluntad de Dios es que seas feliz. Con eso en mente, nunca te permitas dudar. Recuerda que no hay castigo ni venganza de Dios contra ti. Confía en que Dios y los ángeles tienen el mejor plan para ti y para sanar tu situación.
4. Seguir las instrucciones de Dios: Sigue siempre tu intuición, que es la brújula divina con que naciste. Si algo te hace sentir mal, no lo hagas. Si sientes que debes ir a un lugar o hacer alguna cosa, hazlo.
Cuando sientas en tu corazón, en el centro de tu ser, la inquietud de actuar (o de no actuar) es importante confiar en esos sentimientos. Son la manera en que tu alma se comunica con los ángeles.
5. Pedir por otras personas: Es correcto pedir por otras personas, sin embargo la persona podría rechazar la ayuda cuando le llegue. Es su decisión y los ángeles respetan el libre albedrío. Este derecho asignado por Dios a los seres humanos es sagrado y ni tú ni los ángeles pueden ir en su contra.

Que se haga tu voluntad
La frase del Padre Nuestro "que se haga tu voluntad" o "hágase tu voluntad" es tal vez la mejor oración que existe. Es una frase que simboliza la entrega a la voluntad de Dios y que abre el corazón a los ángeles de ayuda para que puedan sanarlo. Cuando no sepas qué oración ofrecer, repite "que se haga tu voluntad" como un mantra. La voluntad de Dios es perfecta y los ángeles saben como obrar para que se realice.
Tus ángeles guardianes
Todas las personas tienen ángeles guardianes. Algunas personas tienen más de uno, y además tienen la ayuda de familiares y ancestros que los aman desde el otro plano. Cuando camines, cuando te enfrentes a cualquier cosa, cuando tengas que defenderte, recuerda a tu ángel guardián y pide su ayuda en voz alta o mentalmente. Siente su presencia y confía en que está a tu lado, rodeándote de luz blanca protectora. Rézale una oración por la mañana y otra por la noche para que su presencia se mantenga siempre clara en tu mente. No olvides pedir la protección de los arcángeles según tu situación específica.
Pide ángeles de ayuda cuando te enfrentes a cualquier situación en tu vida. Los ángeles te asisten y te protegen. Solo tienes que pedirlo.


(c) JUAN ANTONIO GÓMEZ JEREZ



martes, 13 de marzo de 2018

EL LÍMITE DEL BIEN, EL LÍMITE DEL MAL.


“BENEVOLENCIA NO QUIERE DECIR TOLERANCIA DE LO RUIN, O CONFORMIDAD CON LO INEPTO, SINO VOLUNTAD DE BIEN.”

Antonio Machado (1875-1939) Poeta y prosista español.


            “EL MUNDO NO ESTÁ EN PELIGRO POR LAS MALAS PERSONAS SINO POR AQUELLAS QUE PERMITEN LA MALDAD.”

Albert Einstein (1879-1955) Científico alemán nacionalizado estadounidense.



          Vive en nuestro mundo, en nuestra cultura; la existencia a través de la creencia del BIEN y del MAL, del desarrollo arduo y complicado de una idea maniquea de la sociedad, de las personas y de las cosas; de la vida en sí misma. Si existen el bien y el mal posiblemente sean una invención de la mente  humana, llevada a cabo ante la necesidad social de mantener en orden al conjunto de las personas que, además, ha ido cambiando a lo largo de los tiempos. Juego maniqueo que hemos ido aprendiendo a lo largo de los siglos.

            LO MALO Y LO BUENO. UN JUEGO MANIQUEO BIPOLAR COMO LO BLANCO Y LO NEGRO, NO NOS PARAMOS A CONTEMPLAR EL ESTADO INTERMEDIO QUE NOS HARÍA, QUIZÁS, SENTIR UN ESTADO DE MÁS ARMONÍA Y FELICIDAD PARA CON NOSOTROS. ¿ACASO  NOS MALTRATAMOS A NOSOTROS MISMOS? ¿DE DÓNDE VIENE LO MALO?
¿SI NO EXISTIERA NI EL MAL NI EL BIEN? ¿SI SÓLO EXISTIERA LA EXISTENCIA ETERNA? ¿Y SI NO NOS HUBIÉRAMOS DADO CUENTA?

            Todo lo relacionado con el BIEN es bueno, aconsejable y recomendable para las personas. Todo lo relacionado con el MAL es nefasto para todos y cada uno nosotros. Con este juego maniqueo permitimos que nuestras acciones, nuestras palabras o nuestras actitudes y aptitudes sean etiquetadas en una posición u otra. Pero ni todo lo bueno es bueno y por supuesto todo lo malo no es malo, depende mucho de nuestra cultura, de nuestra educación, de nuestro entorno socio-político y religioso y sobre todo depende de nuestra carga de prejuicios hacia nuestro exterior y como no también de nuestra propia forma de ver las cosas.

            “TÚ VERÁS QUE LOS MALES DE LOS HOMBRES SON FRUTO DE SU ELECCIÓN; Y QUE LA FUENTE DEL BIEN LA BUSCAN LEJOS, CUANDO LA LLEVAN DENTRO DE SU CORAZÓN”

Pitágoras de Samos (582 AC-497 AC) Filósofo y matemático griego.



            EL BIEN: Todo aquello que de alguna manera nos beneficie y en cierta forma nos haga sentir bien y felices lo consideramos bueno. Buscamos lo bueno o por lo menos lo que nos resulta bueno en cada momento de nuestras vidas. Desde mi punto de vista tanto lo bueno como lo malo tienen un alto sentido subjetivo con lo cual probablemente lo que para unos es bueno para otros no lo es tanto y lo mismo sucede con lo malo. Tememos a perder las cosas o situaciones buenas que nos depara la vida, ya sean cosas materiales, personas o situaciones y nos aferramos a ellas de una forma conservadora. 

            “NINGÚN HOMBRE CONOCE LO MALO QUE ES HASTA QUE NO HA TRATADO DE ESFORZARSE POR SER BUENO. SÓLO PODRÁS CONOCER LA FUERZA DE UN VIENTO TRATANDO DE CAMINAR CONTRA ÉL, NO DEJÁNDOTE LLEVAR.”

Clive Staples Lewis (1898-1963) Escritor británico.

            EL MAL: Tememos rotundamente a todo aquello que consideramos malo, a todo aquello que nos han inculcado como negativo para nosotros y el resto de las personas. Tememos a los efectos del tsunami llamado mal. Pero todo lo que nos dicen que es malo a veces no lo es, depende  de nuestra concepción del conjunto peligroso bueno-malo.

            “LO PEOR QUE HACEN LOS MALOS ES OBLIGARNOS A DUDAR DE LOS BUENOS”

Jacinto Benavente (1866-1954) Dramaturgo español.


            “EL MAL ES VULGAR Y SIEMPRE HUMANO, Y DUERME EN NUESTRA CAMA Y COME EN NUESTRA MESA.”

Wystan Hugh Auden(1907-1973) Poeta inglés.



            La vida, en cierta forma, es para arriesgarse a vivirla con todos los miedos y cosas buenas y malas que nos pueden afectar a lo largo de ella, porque, no tenemos más conocimiento que el que vamos aprendiendo a lo largo de su paso por nosotros. En su camino pasaremos por las cosas buenas y sufriremos las cosas malas, pero siempre desde nuestra propia óptica de las cosas. Si consideramos que algo o alguna situación es mala, nos veremos abocados a un alto grado de sufrimiento si consideramos que algo es bueno lo viviremos con felicidad. Todo depende de nosotros, de cómo  nos tomemos las cosas.
El bien y el mal. Sea como sea, lo importante es tener tolerancia a las dos formas y recordar que lo uno sin lo otro no pueden existir como no pueden existir la muerte sin la vida ni la vida sin la muerte. Todo está en nosotros, en nuestro sentido de las cosas, en cómo vivimos la vida y en como la disfrutamos o no. Si creemos que algo es malo lo será de verdad pero si creemos que es bueno o medianamente bueno, seguro nos cambia el sentido y aceptamos mejor lo que nos venga. Es algo así como ver la botella medio llena o medio vacía, lo que implica que con la misma cantidad en esa botella podemos tener unos sentimientos u otros dependiendo de cómo la veamos, pero, la cantidad que hay en la botella es la misma…


Creo que estamos en un espacio de aprendizaje y que todo lo que sabemos, pensamos y hemos conseguido, puede que tan sólo sea una realidad virtual.
Creo que deberíamos abrir nuestra mente a lo espiritual reconociendo que nuestra forma física es tan sólo momentánea.


© JUAN ANTONIO GÓMEZ JEREZ (AUTOR ARTÍCULO)

domingo, 11 de marzo de 2018

MIEDO A LA MUERTE



La muerte es el más grande de los temores a los que se puede enfrentar el hombre, ya que, implica la culminación de todo lo que conocemos...
Implica la despedida para emprender un viaje no se sabe a dónde... de ahí el miedo credo por la gran  incertidumbre y el desconocimiento absoluto de lo que pasa después de LA MUERTE...

¿Y si no pasara nada malo?
¿Y si sólo fuera un simple trámite a algo mejor?
AFIRMARLO ES IMPOSIBLE…… NEGARLO ES IMPOSILE……


 Es normal tener un temor natural a la muerte, especialmente si se presenta una situación  peligrosa, como un accidente o una enfermedad. Otra cosa bien distinta es la tanatofobia o fobia a la propia muerte. La tanatofobia es el miedo persistente, anormal e injustificado a morir, y afecta de manera importante a la vida cotidiana. Las personas tanatofóbicas suelen ser hipocondríacas y pueden sufrir ataques de pánico.
Sin llegar a presentar estos síntomas, en la vida actual es muy habitual que la gente no se enfrente a la realidad misma de que, en algún momento, la muerte nos llegará a todos. En muchos casos se evitan estos pensamientos.
Se evitan seguramente porque nuestro desconocimiento al respecto es infinito; ya sea porque hayamos perdido el aprendizaje ancestral o porque nuestro miedo nos revela una actitud de evitación.
En este sentido, hay muchos expertos que dicen que gran parte de la conducta humana actual está de algún modo influía por los “reality shows”, las novelas, las historias, incluso los videojuegos, de tal modo que se realizan “actividades de desplazamiento” cuyo objetivo es defenderse de la conciencia evidente de lo que es inevitable.
Sin embargo, tras todo esto no hace más que exacerbar e incrementar los temores y, cuando estos se manifiestan, pueden provocar situaciones de angustia y ansiedad, especialmente cuando nos enfrentamos a situaciones reales en las que tenemos que enfrentarnos a una enfermedad o situación grave personal o de un ser cercano. Probablemente  ese temor a lo desconocido y al dolor o sufrimiento nos de esa sensación de escape y evasión…


El miedo a morir también puede influir en el desarrollo de nuestra vida diaria, y puede hacer que situaciones tan normales como conducir, viajar o incluso salir de excursión sean una fuente importante de estrés y ansiedad que, además de influir en los demás, conlleve consecuencias personales para la salud y el bienestar física y emocional.
Nuestra cultura actual en la que lo físico sobresale a lo mental y a lo ancestral, se encuentra envuelta en una grave crisis que probablemente nos deje ciegos a la hora de intentar descubrir que es la muerte.
Cada uno de nosotros está en plena disposición y libertad de pensar y creer sobre la muerte lo que queramos, porque no tenemos un conocimiento real ni religioso, ni científico, ni parapsicológico… Pensaremos a razón de nuestras necesidades, miedos y cultura. Y si como dicen los SOLIPSISTAS todo fuera una mera fantasía de nuestra mente…
Entonces, ¿qué podemos hacer para evitar que el miedo irracional a la muerte estropee nuestra vida?

ESTRATEGIAS PARA DETENER EL MIEDO A LA MUERTE

1 – La conciencia de muerte debe ayudarte a vivir
A todos nos llegará el día final, inevitablemente. Pero el miedo a ese día hará que todos los días sean un infierno. ¿Qué sentido tiene, entonces, la vida? ¿Esperar la muerte? ¿Burlarla? ¿Por qué no aprovechar lo que tengamos, sea más o menos?
La conciencia de la muerte puede ser utilizada para disfrutar más de la vida, para agradecerla como un regalo que hay que aprovechar y exprimir hasta la última gota.
La muerte en la cultura occidental se ha convertido en algo tabú. Somos una generación tan poderosa que pensamos que podremos incluso vencer la naturaleza para mejorar algo que no debería suceder realmente. Por otra parte, la pereza, el miedo a actuar y la mezquindad que rodea todo consigue contrarrestar la necesidad de reflexionar sobre nuestra propia fugacidad. La falta de valores que se respira en el ambiente hace que no reflexionemos sobre el sentido de nuestra vida y que lo esencial carezca de sentido.
Es necesario recapacitar sobre nuestra esencia y encontrar aquello que realmente merece la pena para nosotros, esa huella que queremos dejar para que, de algún modo, nuestro paso por este mundo le haya servido a alguien para tener una mejor vida.
2 – Busca los desencadenantes de tu miedo
A menudo el miedo a morir tiene su origen en algún hecho traumático. Si encuentras ese origen -la muerte de un familiar querido o de una mascota, o incluso un suceso ajeno a ti pero que te causó gran impacto- será más sencillo racionalizar lo ocurrido. Si encuentras la causa de tus miedos, los sentimientos traumáticos que genera se desplomarán, por lo que será más fácil superar el miedo a la muerte.
Si el problema tiene su causa en la no superación de la muerte de alguien es importante buscar ayuda profesional para superar el estrés y el efecto dominó que ejerce en la vida diaria.
3 – Relájate mientras piensas en ello
Evitar los pensamientos sobre la muerte no conduce a superar el miedo a la misma. Al contrario, es necesario mantener la calma cuando sobreviene el pensamiento, porque no se trata de lo que pensamos que puede pasar, sino de cómo nos sentimos ante la incertidumbre. Aprender a relajarse es vital para intentar controlar esos sentimientos y contrarrestar la carga que el miedo ejerce sobre nosotros.
4 – Considera la idea de que la naturaleza es sabia
En muchas situaciones en las que la muerte parece inminente, la naturaleza puede ayudar. Eso es lo que se desprende de los testimonios de muchas personas que han estado muy cerca de morir. La falta de dolor o el estado de desapego son algunas consecuencias que hacen que la certidumbre del final se haga más fácil. Durante las emergencias que amenazan la vida, la naturaleza ayuda.
Personas cercanas a la muerte describen cómo se empiezan a sentir preparadas. Las personas muy longevas o que llevan años padeciendo una enfermedad grave sienten la muerte como una parte más del ciclo natural de las cosas.
La naturaleza tiene su manera de ayudarnos a manejar las cosas cuando se presentan. ¿Por qué preocuparnos antes de tiempo?


¿Y SI RESULTARA SER TODO UN JUEGO DE NUESTRA MENTE?
SOLIPSISMO.

© JUAN ANTONIO GÓMEZ JEREZ  (AUTOR ARTÍCULO)